Normas APA 7: cómo citar y referenciar

Este taller ofrece una introducción clara y práctica al estilo de citación APA (7.ª edición), uno de los estilos más utilizados en el mundo. A partir de ejemplos y ejercicios, se abordará la función de la citación como práctica de diálogo académico y construcción del conocimiento, y se explicarán las reglas fundamentales para realizar citas y referencias correctamente. Está dirigido a estudiantes y docentes que deseen fortalecer sus habilidades en escritura académica e integridad.

Fecha

19 May 2026

Hora

10:00 - 11:00

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Gabriela Mistral y Doris Dana en Nueva York

Los últimos años de su vida, Gabriela Mistral es cónsul chilena en Nueva York y representante de nuestro país y de Ecuador ante las Naciones Unidas, organismo en donde participa en la Comisión Social y Jurídica de la Mujer. Su lucha por la dignidad y los derechos de las mujeres marcó su existencia.

Gabriela Mistral reside junto a Doris Dana, en una casa enclavada en un pequeño bosque en el tranquilo barrio de Rosilyn Harbor, en New Island. Dana, intelectual neoyorkina, a quien Mistral delega como albacea de su obra, la acompañará desde 1949 hasta su muerte, acaecida la madrugada del 10 de enero de 1957. Triunfo: fue la última palabra que pronunció la poeta.

Su cuerpo sin vida y embalsamado se trasladó a Santiago de Chile, donde se declararon tres días de duelo oficial. Gabriela Mistral fue velada en el salón de honor de la Universidad de Chile lugar que recibió a cientos de miles de personas que acudieron a darle el último adiós, el apoteósico funeral tuvo lugar el día 21 de enero. Tres años después, en marzo de 1960, en sencilla ceremonia, se cumplió su voluntad expresada en la clausula 9 de su testamento: ser enterrada en su amado pueblo de Montegrande.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1955

Gabriela Mistral en Nueva York

Gabriela Mistral publicó solamente cuatro libros en vida, todos de poesía: Desolación, Nueva York 1922; Ternura, Madrid, 1924; Tala, Buenos Aires, 1938 y Lagar, Santiago, 1954, además de cientos de textos en prosa bajo el título de “Elogios», «Estampas»,«Motivos», «Oficios» y «Semblanzas», y creó un género literario propio, al que llamó “Recados”. Desde muy joven sus escritos y poemas aparecieron en periódicos locales de su provincia (La Voz el Elqui y El Coquimbo) luego en revistas y diarios chilenos, mexicanos, argentinos y españoles y después en los principales medios de habla hispana (El Repertorio Americano de Costa Rica, el Mercurio de Santiago, el Tiempo de Colombia, La Nación de Buenos Aires, el ABC de Madrid, entre los principales). Además de cumplir con múltiples compromisos, por sus labores diplomáticas y educativas, durante toda su errancia y hasta el fin de su existencia, Mistral trabajó en los versos de Poema de Chile, obra que se publicaría póstumamente (Madrid, 1967) en ella la poeta recorre la naturaleza de su patria, de norte a sur, acompañada de un huemul y un niño Diaguita.

En la imagen observamos a Gabriela Mistral concentrada en sus lecturas matinales, junto a ella sus dos gatitos siameses, Jazmincito y Pisifo.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1955

Gabriela Mistral llegada a Chile

Con honores de Estado, Gabriela Mistral es recibida en Chile, los primeros días de septiembre de 1954. En esta visita la poeta le hablará a una multitud reunida en la plaza de la Constitución, desde un balcón del Palacio de la Moneda. También participará en un masivo homenaje en el Estadio Nacional y la Universidad de Chile la distinguirá con un Doctorado Honoris Causa, grado que la casa de estudios entrega por primera vez y que se suma a varios otros altos reconocimientos otorgados a Gabriela Mistral por Universidades y gobiernos de diversos países de América y Europa. Por citar los principales: Doctorado Honoris Causa de las Universidades de Guatemala 1931, Florencia 1946, California 1953, Columbia, 1953; y los premios Chavalier de la Legón d´honneur de Francia y medalla de Honor Enrique José Varona de Cuba, ambos en 1946 y el Premio de la Academia Norteamérica de Historia Franciscana en 1950, entre otros. Luego de cumplir con su agenda oficial en Santiago, Gabriela Mistral cumple su deseo de estar algunos días en el Valle de Elqui y regresa a Nueva York. Esta tercera visita a Chile es también el último viaje de su vida.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1954

Ultima visita a Chile

Su tercera, y última, visita a Chile la realiza Gabriela Mistral en septiembre de 1954. La poeta no había venido luego de ser galardonada con el Premio Nobel de Literatura (diciembre 10 de 1945), y tampoco acudió luego de recibir el tardío Premio Nacional de Literatura en 1951. Sin embargo, acepta la invitación del presidente Carlos Ibáñez del Campo, motivada por su profundo cariño al pueblo chileno y con la ilusión de poder volver a estar en el amado pueblo de su niñez, Montegrande. Además, como lo expresó en su discurso al arribar a Valparaíso, Mistral quería recorrer el Chile profundo, sumergirse en su naturaleza, estar con la gente del campo y que le ayudaran a recordar los nombres de algunas flores que necesitaba para un largo poema que escribía sobre Chile. Mistral era consciente que debido a su frágil salud está seria, como lo fue, la última oportunidad de retornar a su país.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1954

Gabriela Mistral junto a niños en Río de Janeiro

El bienestar de la infancia fue materia y compromiso esencial en la vida de Gabriela Mistral, su preocupación por la niñez se refleja en su poesía, quehacer pedagógico y trabajo político para que los niños fueran sujetos de derecho y depositarios de los cuidados de la sociedad. Esta imagen que transmite su ternura por la infancia pertenece a sus años como cónsul de nuestro país en Petrópolis, Brasil, donde llega en 1940, huyendo desde Europa de la Segunda Guerra Mundial. En este país, el 15 de noviembre de 1945, recibe la noticia que ha obtenido el Premio Nobel de Literatura. “Por una poesía de poderosas emociones y por haber hecho de su nombre un símbolo idealista de todo el mundo latinoamericano” es el argumento de la Academia Sueca para otorgarle la universal distinción de las letras, que convierte a nuestra Gabriela Mistral en la primera autora de la lengua castellana, y única hasta hoy, en ser premiada con el Nobel de Literatura.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1945

Gabriela Mistral Temuco con alumnas

A sus jóvenes 14 años, Gabriela Mistral ingresa al magisterio como ayudante de preceptora en una escuela rural cercana a La Serena. Una vez que rinde exámenes libres en la Escuela Normal de Santiago, en 1910, inicia un periplo docente y literario en que se desplaza y habita la extensión del territorio nacional, durante 18 años. Primero como maestra en Barrancas, Traiguén, Antofagasta y Los Andes y luego como directora en los liceos de Punta Arenas, Temuco y Santiago. En estos años de verdaderamente hacer patria Mistral desarrolla su modelo pedagógico, perfecciona su escritura y adquiere la formación intelectual y experiencia vital que la preparan para triunfar en todo aquello que emprendió en el futuro. En la imagen la vemos junto a un grupo de alumnas en la ciudad de Temuco, donde se hizo cargo del Liceo de Niñas entre 1920 y 1921. Pese a la brevedad de su estadía la impronta de la poeta y directora quedó indeleble en el corazón de la Araucanía.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1920

Gabriela Mistral en Cuba

Gabriela Mistral fue ciudadana del mundo y una de las escritoras e intelectuales de mayor prestigio e influencia del siglo XX americano, cuya obra y pensamiento visionario tienen plena vigencia en la actualidad. Su voz, siempre la alzó por quienes no la poseían: la infancia toda, las mujeres, las víctimas de la injusticia y de las guerras, los pueblos oprimidos.

Fue una incansable promotora del poder transformador de la educación como el único camino para que las personas lograran desarrollar sus proyectos de vida y conseguir el entendimiento entre las naciones. Dedicó gran parte de su trabajo en dar a conocer a los autores, cultura, geografía e historia americana y escribió generosos artículos dedicados a ilustres representantes de países europeos. Se abocó sin descanso a promover el valor de la paz, la democracia y los derechos humanos.

En la imagen la observamos distendida sosteniendo un perrito, en el marco de la celebración del centenario de José Martí, en La Habana, en que ella fue la figura central.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1953

Gabriela Mistral a su llegada a Génova

Gabriela Mistral desarrolló una extensa labor diplomática y educativa, primero en París, en 1926, como delegada de Chile en una de las secretarías del Instituto de Cooperación Intelectual dependiente de la Sociedad de Las Naciones, organismo encargado de velar por la paz mundial. En 1927 asiste en representación de la Asociación de Profesores de Chile al Congreso de Educación en Locarno, Suiza. Durante 1928 es delegada de Chile y Ecuador en el Congreso de la Federación Universitaria de Madrid y trabaja en el instituto Internacional de Cine en Roma. Posteriormente, entre 1931 y 1932, dicta cursos y conferencias en Estados Unidos y dicta cátedras en Centro América y el Caribe. En 1933 inicia su carrera consular en Madrid y se convierte en la primera mujer en integrar el cuerpo diplomático chileno. Este cargo, que ejerce también como una embajadora cultural de nuestro país y de América Latina, la llevará a residir en España, luego en Portugal, Francia, Brasil, México, Italia y Estados Unidos. En la fotografía la vemos a su llegada a Génova Italia, en 1951, donde representó a Chile abriendo su consulado en Rapallo. Gabriela Mistral expresó su profunda admiración por el arte y la gente italiana en varios escritos, reunidos póstumamente en el libro Italia Caminada.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1951

Gabriela Mistral en Yucatán

En 1922, Gabriela Mistral es invitada por el Gobierno mexicano a colaborar en su Reforma Educacional, la más importante del siglo XX, liderada por el filósofo y ministro de educación José Vasconcelos. Mistral está casi dos años en el país azteca y se vuelve figura protagónica de la gesta educativa, convirtiéndose en la “Maestra de América” y forjándose como una intelectual pública.

Mientras la maestra recorre los campos mexicanos, creando escuelas, alfabetizando adultos y fundando bibliotecas, su primer libro Desolación es publicado en Nueva York por el Instituto Hispánico. La obra, que es aclamada por la crítica y los lectores, posiciona su voz poética en el concierto de las letras hispánicas. La imagen corresponde a su segunda estadía en México, esta vez como Cónsul de nuestro país en Veracruz (1948-1950).

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1948

Gabriela Mistral Guayaquil

Siempre que le fue posible, Gabriela Mistral eligió no residir en las grandes urbes, sino que en pequeñas ciudades o pueblos en que pudiera estar en contacto con la naturaleza, en medio de la campiña o cintureada por el mar. Su vinculación profunda con la naturaleza se origina en su niñez en el valle del Elqui y se manifestará en su obra poética y prosística y en cómo decidía domiciliarse en el mundo.

Un gesto cargado de simbolismos que realizaba la poeta era que a donde fuese siempre plantaba árboles. Se pueden apreciar hoy, aquellos que plantó en la avda. Colón de Punta Arenas. En esta fotografía, en que la vemos junto a un grupo de niños guayaquileños, queda registro de esta acción mistraliana. “Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú”

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1938

Gabriela Mistral y Juan Miguel Godoy (Yin Yin)

Residiendo en Fontainebleau, en las afueras de París y trabajando en Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de las Naciones, Gabriela Mistral adopta a su sobrino Juan Miguel Godoy, hijo de un medio hermano por parte de padre y de madre española que no había resistido el alumbramiento, en 1926. Al niño, que llegó a sus brazos cuando bordeaba un año de edad, le llamará Yin Yin (voz espiritual hindú) y lo amará cual un hijo. En su crianza le acompañará Palma Guillén, la académica mexicana que la recibió en México, quien se transforma en una de sus más queridas amigas.

La historia de la maternidad de Mistral tendrá un final trágico. En 1943 en Petrópolis, a sus dieciocho años, Yin Yin se suicida ingiriendo arsénico. Para la poeta perder a su hijo “la llama dulce de su vida” será el mayor dolor de su vida. La imagen que observamos de Gabriela Mistral con Yin Yin a sus once años nos transmite el inmenso vinculo de amor entre ambos.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1936

Gabriela Mistral en Lima

Desde finales de 1937 y hasta principios de 1939, Gabriela Mistral realizó una misión cultural por América, dictando conferencias, haciendo lecturas poéticas y promoviendo su libro Tala, obra que dedica a México y cuyos fondos destina a los niños huérfanos de la guerra civil española. La poeta señalaba con toda razón que Tala contenía la raíz de lo indoamericano.

En esta gira, Mistral visita Uruguay, Argentina, Perú, Ecuador, Cuba, Estados Unidos y regresa por segunda vez a Chile, en mayo de 1938, efectuando diversas actividades y siendo agasajada en Santiago y en su valle del Elqui. De este extenso viaje, en que propaga junto a su creación poética, el valor de las letras, los autores y la cultura latinoamericana, surge su candidatura al premio Nobel de Literatura. Nominación que alza la intelectual guayaquileña Adelaida Velasco Galdós y que es oficializada, a petición del presidente Pedro Aguirre Cerda, por la Universidad de Chile.

Esta fotografía fue tomada en Perú, en el contexto de esta travesía por América.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1938

Gabriela Mistral en Montegrande

Gabriela Mistral nace el domingo 7 de abril de 1889, en Vicuña, ciudad ubicada en el precordillerano valle del Elqui, en el norte chico chileno, y es inscrita y bautizada con el nombre de Lucila de María. Es hija del matrimonio conformado por Petronila Alcayaga, una modista de bella voz y de Jerónimo Godoy, maestro y artista popular. Luego de su nacimiento, la familia, que también la integra Emelina Molina (media hermana por parte de madre y quince años mayor), regresa a la localidad de La Unión (hoy Pisco Elqui) donde Godoy es maestro de la escuela. Cuando Gabriela Mistral tiene tres años el padre abandona el hogar y las tres mujeres se trasladan al pequeño pueblo de Montegrande, donde Emelina es nombrada directora de la Escuela. Gabriela Mistral vive su infancia enclavada en una naturaleza única, arrobada por amor de su madre y es Emelina quien le enseña a leer y a escribir. Solo cursa cinco años de estudios regulares, siendo la geografía humana y natural de su infancia Montegrande el sustento de su notable formación autodidacta.

Fotografía: Colección del Archivo del Escritor. Biblioteca Nacional de Chile.

1938